Our Mission/Nuestra Mision

Baobab_TreeA very, very long time ago, say some African legends, the first baobab sprouted beside a small lake. The baobab was among the first trees to appear on the land. As it grew taller it spied other trees as they began to appear around, noting their colorful flowers, straight and handsome trunks, and large leaves. Then one day the wind died away leaving the water smooth as a mirror, and the tree finally got to see itself. The reflected image shocked it to its root hairs. Its own flowers lacked bright color, its leaves were tiny, it was grossly fat, and its bark resembled the wrinkled hide of an old elephant. The baobab cried out that he wanted to be taller, like the palm tree, it became envious of the beautiful flame tree with its red flower and demanded flower blossoms, it prayed for the fruit of the magnificent fig tree.
The gods became angry with the tree, seized the ingrate by the trunk, yanked it from the ground, turned it over, and replanted it upside down. And from that day since, the baobab has been unable to see its reflection or make complaint.

The legend describes what happens if you are never satisfied with what you already have. With who you are.

Lazy Baobab celebrates what makes each of us unique.

Diversity makes the world richer.

We want to tell stories that move the world forward, that make us more accepting of others, of each other, of ourselves.

We want to work all over the world, producing films in all different continents.

We want to encourage the participation of women in film. As actors, directors, writers, producers, crew members, editors…

We want to make short films, features and documentaries…

575800_10200916244730640_1341286493_nCuentan las leyendas africanas, que hace mucho mucho tiempo, el primer baobab en la tierra brotó al lado de un pequeño lago. El baobab fue uno de los primeros árboles que hubo sobre la tierra. Según crecía, el baobab veía otros árboles a su alrededor, llenos de coloridas flores, con troncos rectos y hermosos, y grandes hojas. Entonces, un día el viento amainó, dejando el agua del lago calma como un espejo, y el árbol se vio reflejado en ella. Su imagen le estremeció hasta sacudir sus raíces. Sus flores no tenía colores brillantes, sus hojas eran diminutas, era extremadamente gordo y su corteza parecía la piel arrugada de un viejo elefante. El baobab comenzó a quejarse de que quería ser alto como una palmera, envidiaba la belleza del árbol de fuego con sus flores rojizas, y rogó por dar frutos como los de la magnífica higuera. Los dioses se enojaron con él por su ingratitud: lo cogieron del tronco, lo arrancaron del suelo, le dieron la vuelta y lo plantaron cabeza abajo. Y desde ese día, el baobab fue incapaz de verse reflejado nunca más en el agua, ni de quejarse.

Esta leyenda nos habla de lo que sucede cuando uno nunca está satisfecho con lo que tiene, con quién eres en realidad.

Lazy Baobab es un homenaje a la especificidad de cada uno, a lo que nos hace únicos. Esta diversidad es lo que nos enriquece.

En Lazy Baobab queremos contar historias que estremezcan al mundo, que nos hagan aceptarnos los unos a los otros, y también aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos.

Queremos trabajar por todo el planeta, rodando por los distintos continentes.

Queremos favorecer la participación de las mujeres en las películas, como actrices, directoras, guionistas, productoras, editoras, equipo técnico…

Queremos hacer películas, cortos y documentales.